El carpintero.
Últimamente en mi rostro tengo la más estúpida sonrisa.
Mi ello solo quiere escuchar música linda, suave y que me recuerde la perfección de tus orejas, tu nariz, tu mirada.
Mi lado amargado se ha estado fabricando un nuevo concepto de imperfección, ya que no puede creer que de alguna manera seas la perfección en la que no creo.
Amo trabajar para conseguir todo lo que quiero, soy la más terca, la más necia y la más persistente. Y por alguna razón eres lo único que me falta, para lo único que trabajo…
¿Conquistar? Siempre me burle de dicho término, hasta que vi todo eso en ti.
Tal vez en otra vida, te conocí.
Tal vez eres el cardenal que por las mañanas me esperaba en el pantano.


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