Hasta que tú sol no me mate.
Quería quedarme en el punto medio.
En ése punto, donde te tenía en mi mente, pero estabas lejos para arruinarte.
Yo no quería estar cerca de ti...
Yo no quería estar lejos de ti...
Tú felicidad es tan enorme, tan enorme que me devora, me hace pequeña.
Yo no tengo el valor de destruir lo que me destruye a mi.
Porque tú felicidad es la mía, aunque esta me mate lentamente.
Y tú mi más querida flor; te mereces el más grande de los regocijos, mereces el más grande y hermoso sol que te ilumine.
Tú sol, mi querida flor, me quema lenta y profundamente, así que decido alejarme de ti y de tu sol...
Para mi mal, no puedo pedirte que te alejes del sol que te da vida, del sol que te hace sonreír.
Mi querida flor: te amo por acompañarme cuando era una triste hoja seca en el camino; ahora nos toca separarnos, ahora nos toca estar lejos, hasta el día en el que yo pueda soportar a tu sol.
Hasta que tú sol no me mate.

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